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InternationalDossier del mes Aumentar los salarios: urgencia ecónomica y social
Dossier del mes - Energies Syndicales
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Dossier du mois Aumentar los salarios: urgenciaecónomica y social  Mientras que los beneficios indicados por el CAC 40 alcanzan de las cumbres al Gobierno, el Medef - y los responsables europeos - mantienen la idea que el «coste laboral» sería un obstáculo a la reanudación y al desarrollo económico. Desciframiento.

 

 

 

¿El trabajo - y el salario - van a sucumbir a la trampa tendida por el neoliberalismo? Trampa que consiste en justificar por todos los medios las curas de austeridades establecidas en todos los países europeos después de la crisis. El argumento según el cual el trabajo es un «coste» y las cotizaciones patronales una «carga» explicaría la asfixia de nuestra economía y su incapacidad pendientes a la competición internacional. Hay: las empresas deben hacer frente a demasiados cargos, demasiados impuestos, demasiadas 35 horas, demasiada protección social, demasiada jubilación… Se nos describe un desastre, guardándose bien precisar que son las víctimas: los asalariados. Si se cree la Extensión (1), revista poco se referida al reivindicativo, 580 mil millones de dólares serían «la suma de la que se cortó la ficha de sueldo de los asalariados del mundo entero en 2009, en beneficio de los beneficios de las empresas.» Algunos parecen así al refugio de los desastres económicos: en Europa, en 2010, los accionistas recibieron 228 mil millones de dividendos, lo que representa un aumento del 14% sobre 2009.


CAC 40: + 75%

82,6 mil millones de euros: tal es el importe de los beneficios logrados por las cuarenta más importantes capitalizaciones francesas en 2010, lo que representa un 75% más que en 2009. Durante este tiempo, siempre en Francia, seis millones de personas viven con menos de 750 euros al mes; 3,6 millones son sin alojamiento o muy mal colocados; 4,5 millones están al desempleo; 20% de los asalariados es debajo o justo al Smic, a que se rechaza el menor golpe de pulgada, desde hace cinco años consecutivos. Quién más es, el examen atento de estos CAC cuadragésimos gritando pone de manifiesto que destruyen empleos en Francia, invirtiendo en los países emergentes a vuelta de brazo y reduciendo su personal en el Hexágono. Primeras víctimas, las PME subcontratando, estranguladas por el diktat de estos mastodontes que utilizan y abusan de su posición dominante. Sin olvidar las reducciones de impuestos de las que se benefician. Según un informe del Consejo de las exacciones obligatorias, parecido en octubre pasado, las empresas del CAC 40 pagan por término medio 2,3 veces los menos impuestos de sociedades (IS) que las PME en Francia. Una investigación del Diario del domingo revelaba recientemente que un cuarto de entre ellas (Total, Essilor, Danone, Saint-Gobain, Schneider Electric…) no había pagado impuesto en Francia en 2009… Y se sabe por otra parte que los salarios medios de los cincuenta dueños franceses mejor pagados eran de 3,8 millones de euros en 2008, lo que representa 240 veces el Smic.


¿El capital destruye el trabajo?

Es no sin ironía que se recordará la posición de Nicolas Sarkozy que declaraba el 25 de septiembre de 2008: «El mercado muy potente que tiene siempre razón, es terminado»… O aún su propuesta de división de los beneficios en tres terceros: uno a los asalariados, uno a los accionistas, uno vuelto a invertir en la empresa.

 

 El pasado 28 de febrero, Laurence Parisot, jefa del Medef, comentaba esta idea - por otra parte enterrada por el Presidente - como «una vista del espíritu». No se puede no hacer claramente ya. Y constatar que efectivamente las empresas arbitran la división de su volumen de negocios en detrimento de los salarios y asalariados, y en consecuencia al del consumo. «Privadas de este zócalo de demanda, no incita a invertir y consagrado a las empresas una parte desproporcionada de sus beneficios a mimar sus accionistas, a riesgo de mantener un espiral en el cual auto alimenten bajo inversiones y consumo (2)».

Lo que confirman las cifras: desde hace veinticinco años, mientras que duplicado el salario medio incluso, el importe de los dividendos fue multiplicado por trece, superando desde hace varios años la inversión productiva realizada por las empresas. Sin olvidar una productividad que aumenta y «apenas se recompensa»… Y la amenaza del desempleo es el argumento muchas veces esgrimido por el patronato para pesar sobre los salarios y recurrir a aún más precariedad: en la actualidad, un 60% de las contrataciones son CDD menor de un mes.

 


Del salario a las remuneraciones

De hecho, el concepto misma de trabajo es cascado por un patronato que sólo hay una carga, un coste, prefiriendo substituir histórica y socialmente al salario, concepto definido, al concepto de remuneraciones. Individualizadas a exceso, aleatorios, basadas en criterios donde la transparencia no es inevitablemente la norma, revisten distintas formas: primas, indemnizaciones, participación en los beneficios, participación, distintos planes de ahorro y variados (PEE, Perco), de accionariado asalariado. Además se benefician a menudo de ventajas fiscales y sociales en favor de las empresas, o tantos ingresos de menos - para la Seguridad social, las jubilaciones y también el presupuesto del Estado - que pues no se redistribuirán - bajo una forma o bajo otra. La trampa neoliberal está dispuesta a volverse a cerrar en que reduce el salario a su porción congruente, a la cual vendrían a añadirse partes variables que devuelven a la esfera privada o a posibles negociaciones de común acuerdo, todo ello a la orden del mercado y de su probablemente «reglamento natural»… Para la CGT, queda claro que «la crisis se explica, sobre todo, por una remuneración del capital desproporcionada y una remuneración del trabajo cada vez más escaso.»
Es urgente volver a poner las cosas en el orden. ¡»Lejos ser un coste, el trabajo es una riqueza! Aumentar los salarios es una urgencia económica y social. «


Christian Vallery

1) N° 758, datado de diciembre de 2010.
2) Patrick Artus, economista.


 

 

 
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